Una vida entre fogones desde 1958
El origen de todo
La historia de Los Pisones comienza en 1958, cuando Celsa y Aurelio “Len” llegaron a Gijón desde Tuilla, en Langreo. Tres meses después abrían la Sidrería Len, en la calle Ezcurdia. Aquel pequeño local fue el primer paso de un camino ligado a la cocina asturiana más auténtica.
En 1969, la familia se traslada a Quintueles, en la carretera de Gijón a Villaviciosa, donde abren el Bar Casa Ciprión. Allí nace el espíritu de lo que hoy es Los Pisones: una forma de entender la cocina desde el respeto a la tradición, el producto y la familia.
En 2012 se inicia una etapa de reflexión y renovación. Vuelve la formación, las ideas, el impulso de crear algo nuevo sin olvidar el origen. Y en 2015, ese impulso se convierte en realidad: Los Pisones abre sus puertas en Gijón, en una casona indiana del siglo XIX.
Desde entonces, el restaurante es regentado por cocineras del Club de Las Guisanderas de Asturias, guardianas de la cocina tradicional que fusionan recetas de siempre con el saber hacer del presente.
Leni, fundadora y alma de esta historia, sigue muy presente en cada plato a través del legado que dejó en las manos de Beatriz y Noelia.
En Los Pisones se cruzan dos caminos: el de la cocina asturiana de verdad y el de una familia que ha hecho de cada receta un acto de amor y memoria.
Luis y Elena Gutierrez Díaz
Nuestras Guisanderas: el corazón de la cocina asturiana
La palabra guisandera encierra una forma de cocinar y de vivir. Son mujeres que, desde generaciones atrás, han cocinado con lo que da la tierra, el tiempo y el corazón. Su cocina es paciente, sabia, y está cargada de memoria.
En Asturias, las guisanderas son mucho más que cocineras: son las guardianas de la tradición gastronómica. Por eso, en 1998 se fundó el Club de Guisanderas de Asturias, con el fin de conservar y transmitir las recetas de siempre, defendiendo la cocina auténtica, sin artificios, con productos honestos y manos expertas.
Leni Gutiérrez Díaz, alma fundadora de Los Pisones, fue también una de las fundadoras del Club. Su legado sigue vivo en cada plato y en las manos de Beatriz y Noelia, que hoy llevan adelante esta cocina con el mismo compromiso, respeto y entrega.
En Los Pisones, ser guisandera no es un título. Es una forma de mirar, de sentir, de cocinar… y de honrar una historia que no se debe perder.
Noelia García Valle
GUISANDERA
A Noelia la conquistaron los fogones por amor… y se quedó para siempre. Al casarse, se integró en el restaurante familiar, donde aprendió de su suegra Leni y de toda la familia. Aunque le encanta cocinar de todo, su gran pasión son los postres. De pequeña acompañaba a su abuela Elena a preparar dulces, y hoy esa dulzura sigue viva en sus manos. Noelia es entrega, constancia y esa chispa creativa que convierte lo clásico en irresistible.
Beatriz Fernández Gutiérrez
GUISANDERA
Beatriz nació entre fogones. Comenzó su camino en Gijón, en el Bar Len, al lado de sus abuelos y sus padres. Más tarde, en Quintueles, su pasión por la cocina creció al ritmo de las recetas familiares. Aprendió de su abuela Celsa y de su madre Leni, y hoy mantiene viva esa herencia en Los Pisones. Le apasionan los platos de cuchara y los postres caseros, donde pone todo el mimo que aprendió desde niña. Su cocina sabe a hogar, a verdad, a familia.


